Tratamiento del asma en niños menores de 3 años según GEMA 4.0Para tratar el asma es fundamental hacerlo a la medida de cada paciente.

Por ello, una de las grandes aportaciones de las guías clínicas (GEMA 4.0, GINA, etc.) es la recomendación de tratar el asma con fármacos distribuidos en forma de escalera, por peldaños terapéuticos según la gravedad de los síntomas.

Tratar el asma según esta organización es sencillo. En los primeros escalones encontramos los medicamentos menos potentes y en los últimos, los más efectivos; y se van añadiendo medicamentos, según los escalones, hasta llegar al control. Una vez conseguido este, se mantiene el tratamiento. Así, mientras no se abandone la zona de control, se pueden reducir los medicamentos poco a poco.

Por si tenéis dudas, los corticoides sistémicos, orales o inyectados, están en los escalones más altos.

A cada escalón terapéutico se le asigna una determinada intensidad de tratamiento, que inicialmente se establece según el nivel de gravedad.

Después, de acuerdo con el grado de control del asma que alcance el niño, se deciden las subidas o bajadas de medicación. Pero como el grado de control depende de circunstancias individuales y puede variar en el tiempo, son muy importantes las revisiones médicas periódicas.

En todos los escalones se recomienda el uso de broncodilatadores de alivio a demanda (creo que ya os vais haciendo al lenguaje); pero, hay que tener en cuenta la frecuencia con que se necesitan dichos tratamientos de rescate. Si supera más de una vez al día, o dos veces a la semana, o si su utilización va aumentando, indica que el niño está mal controlado, y entonces es necesario iniciar o incrementar el tratamiento que controla la inflamación correspondiente a la gravedad de sus síntomas.

Subir y bajar escalones según sea necesario

Comprenderéis que, cuando no se consigue que el niño tenga un buen control, es necesario subir escalones, e incrementar progresivamente el tratamiento que controla la inflamación bronquial  hasta que desaparezca la sintomatología o la crisis del asma. De la misma manera, cuando esté bien controlado podrá disminuirse lentamente el tratamiento, pero manteniendo el nivel de control.

  • Los niños con asma episódica ocasional no precisan ningún tratamiento permanente sobre la inflamación bronquial durante los periodos inter-crisis, y pueden utilizar sólo broncodilatadores inhalados cuando tengan síntomas.
  • Pero los niños con asma episódica frecuente sí deben utilizar medicamentos antiinflamatorios bronquiales de forma permanente: glucocorticoides inhalados a dosis bajas y/o montelukast, según le indique su médico. Si no se controlan bien con lo anterior, se podrán utilizar asociaciones de corticoides inhalados con broncodilatadores de acción prolongada.
  • Los niños con asma más grave requieren dosis más altas de la medicación que controla la inflamación, y revisiones periódicas más frecuentes.
  • En cuanto a los niños con síntomas de asma relacionados con el ejercicio, está comprobado que mejoran al ajustar el tratamiento de mantenimiento y pueden beneficiarse de la inhalación de un broncodilatador de rescate quince o veinte minutos antes del ejercicio.

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