Tos y tiraje

Os cuento el caso de una niña que había tenido innumerables episodios de tos y tiraje desde que comenzó en la escuela infantil, casi siempre coincidiendo con infecciones respiratorias.

La conocí por primera vez, hace un par de años en un taller de educación en asma, organizado por una asociación de pacientes (Asmamadrid). La niña tenía mala calidad de vida. Sus padres también. Cuando la niña estaba con tos, nadie dormía en casa. Seguro que a muchos padres os resulta familiar.

Había tenido numerosas visitas a urgencias, sesiones de nebulizaciones, ingresos, pérdidas escolares, ciclos de corticoides orales, etc. Le habían realizado numerosas radiografías y todo tipo de pruebas diagnósticas, pero no les habían enseñado lo que tenían que hacer para prevenir las crisis. Tras el taller, vino a la consulta en varias ocasiones, hasta que aprendieron a realizar los autorregistros, a optimizar el uso de los dispositivos de inhalación y a saber como “apagar el fuego de los bronquios” antes de que ocasione una crisis de asma.

¿Hay esperanza?

Reproduzco las palabras de su madre, que explican su experiencia e intentan dar esperanza a otros padres que estén viviendo una situación parecida:

“Mi hija de 5 años y yo hemos recorrido un largo camino con el asma hasta llegar aquí, para poder ayudaros con nuestra experiencia en la prevención y mejora de esta enfermedad.

Cuando mi hija pequeña empezó la guardería comenzaron los catarros, las toses nocturnas, las infecciones de pecho y las noches sin dormir. La cría literalmente se ahogaba con cada tos.

Cada infección empezaba igual: primero un catarro, mucha mucosidad de nariz y garganta y pese a los alivios de jarabes, lavados nasales, etc., a los pocos días “caída en barrena” y llegada de los ahogos, las toses imparables…

Es la época en la que empiezas a acudir a las urgencias hospitalarias (perdí la cuenta entre los 2 y los 4 años de vida) y como todos los catarros se iban siempre al pecho, algunos se llegaron a complicar con fiebre, generando ingresos por neumonías y tratamientos con antibióticos hospitalarios.

En este recorrido he tenido la suerte de contar con una súperpediatra, que hacía las veces de pediatra, neumóloga, etc. y que siempre me atendía con premura cuando la avisaba de que la niña estaba por debajo de 93 de saturación.

Pero incluso siendo importantísima la ayuda que recibes, mi experiencia me ha demostrado que también es esencial la ayuda que los padres puedan darle a sus hijos para prevenir las crisis de asma y los auto-cuidados que hagas en casa.

Tomar las riendas

Tomé las riendas de este asunto y, a través de la asociación de Asmamadrid, me informé detalladamente de esta enfermedad, ya que leía en todos los sitios que lo importante es la prevención en el hogar y el conocimiento de los padres a la hora de detectar las crisis.

Gracias a los médicos que me han introducido en el mundo de los autocuidados, en el uso adecuado de los dispositivos de inhalación en la prevención de las crisis de asma, y de mis cuidados en casa, mi hija lleva dos años sin ingresar en el hospital por infecciones.

¿Cómo se ha producido el cambio?

En primer lugar es importante asumir que la niña tiene asma, y no dejar pasar la situación sin más. Ella tosía al reír, al llorar, con los esfuerzos…. había que provocar que pudiera tener calidad de vida, hacer cualquier actividad sin que la tos estuviera presente.

Es necesario detectar a tiempo los inicios de un catarro de pecho, para poder empezar rápido con la medicación inhalada adecuada: es decir, ‘subir rápido la medicación y bajarla muy despacio’ según vaya mejorando.

Peak Flow Meter: una revolución

Para detectarlo existe un control de la función pulmonar que puedes realizar cada día desde casa (por la mañana y por la noche). Este medidor es muy sencillo y se llama PEAK FLOW METER y, sinceramente, ¡es toda una revolución!

Se trata de un aparato sencillo, donde el niño sopla con fuerza y marca una nota (es importante que la primera vez esté bien para dar un buen registro). Dos veces al día vas anotando en una gráfica la capacidad pulmonar del peque y puedes observar fácilmente cualquier disminución o cambio, en base a unas zonas determinadas. Si observas que el niño empieza a obtener peor nota con respecto a su mejor registro y entra en “zona amarilla”, es hora de subir rápido la medicación y pedir cita para que le echen un vistazo.

En la farmacia podéis solicitar que os vendan un PEAK FLOW infantil, es algo caro, pero merece la pena la inversión…os lo aseguro.

Haciendo TODOS LOS DÍAS el registro (no os llevará más de 3 minutos), y una medicación adecuada según su estado, empiezas a aprender lo que es un catarro que se complica y lo que no, a controlar desde casa una crisis, sin incertidumbres, sin sustos…

Estos registros los puedes conservar y llevarlos al especialista cuando a tu hijo le toque revisión, para valorar con él su evolución real.

Os aseguro que hay un antes y un después en la utilización correcta de los inhaladores, el control en casa de la capacidad pulmonar y aquello que preventivamente puedas hacer por el niño (información al colegio donde acude dejándoles medicación de rescate, clases de fisioterapia respiratoria, estudios de posibles alergias, etc.).

En definitiva, el control y prevención del asma ha supuesto una gran mejora en la calidad de vida de mi hija y de toda nuestra familia.”

Vaya nuestro agradecimiento a esta madre que compartió su experiencia por si pudiese ser de utilidad a otros padres.

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