Niño con asma y nebulizador

Existen diferentes tipos de asma.

No penséis que todos los asmas son iguales. No, el asma en niños tiene unas características que lo distinguen del de las personas adultas. Estas diferencias son más claras en lactantes y preescolares, e influyen tanto en el diagnóstico como en su evolución y tratamiento. La razón es bien sencilla: cuanto más pequeños son los niños, menor es el diámetro de sus bronquios y, por eso mismo, la inflamación los obstruye con más frecuencia que a los de los adultos.

Tened en cuenta que la causa más frecuente de estos episodios de obstrucción en los primeros años de vida son las infecciones respiratorias; sencillamente, porque bajan a los bronquios. La exposición al humo, la inhalación de productos irritantes y la alergia a partículas del ambiente son otros desencadenantes del broncoespasmo en los niños. De hecho, a partir del periodo de otoño e invierno, los servicios de urgencias se llenan de criaturas con crisis de broncoespasmo, bronquitis o cualquiera de las otras denominaciones de la inflamación bronquial, que, en muchos casos, coinciden con las infecciones respiratorias.

Existe mucha variabilidad entre unos niños y otros.

Incluso, en el mismo niño, entre unos y otros periodos.  Esta inflamación bronquial en los niños suele ser de forma episódica y recurrente; aunque, puede llegar a ser persistente en algunos casos. El tipo de asma más habitual es que se alternen episodios en los que se dan síntomas de inflamación bronquial con otros en los que el niño está completamente normal (episódico).

Pensad que “la inflamación bronquial es como el fuego: cuanto antes se apague, mejor”. Esto es una verdad de Perogrullo, puro sentido común, y en eso se basa la prevención de las crisis de asma.

Creo que los medicamentos son necesarios; pero, en mi opinión, no son el único componente para afrontar el asma.

La educación en autocuidados, el control ambiental y el seguimiento periódico son esenciales. Mi trabajo me demuestra todos los días que el autocuidado es el tratamiento más eficaz, el correcto. Por ello lo doy a conocer; pero, os advierto de que puede fracasar si el niño o sus familiares no comprenden bien las prescripciones del médico, o sencillamente no las realizan de forma apropiada. Ante esto, una información precisa y bien asumida de manera práctica es el mejor tratamiento. Tenéis derecho a ella y os pido que la hagáis vuestra.

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