A continuación, se revisan algunos de los conceptos importantes sobre los procesos relacionados con la inflamación bronquial broncoespasmo, bronquitis, hiperreactividad bronquial, bronquiolitis, asma, etc.

La Guía Española de manejo del asma para pacientes, dice que el asma es una enfermedad crónica, aunque en ocasiones puede llegar a desaparecer.

El asma en los niños tiene características diferenciales con respecto a los adultos. Suele evolucionar favorablemente hasta desaparecer en muchos casos. En otros no desaparece totalmente, pero se puede mantener bajo control, sin que interfiera con las actividades del niño.

Los bronquios son unos conductos que forman una especie de árbol, por donde llega el aire desde el exterior a los pulmones, con el oxígeno necesario para la respiración.

Cuando se produce una inflamación en la pared de los bronquios ocasiona una obstrucción más o menos importante al flujo del aire. Esta inflamación puede tener diversos desencadenantes. Entre ellos el más frecuente es la infección respiratoria.

Como consecuencia de la inflamación de la pared de los bronquios se desarrolla una hiperreactividad bronquial con producción excesiva de moco, que dificulta el paso del aire. Esto ocasiona las manifestaciones clínicas de tos, dificultad para respirar, ruidos o sibilancias, expectoración, tirantez en el pecho, tiraje, etc.

En lactantes y preescolares, la respiración sibilante, con pitos, no es tan llamativa como en el adulto. Por el contrario, una tos persistente que predomina por la noche o con el llanto, cansancio o dificultad para respirar puede hacer sospechar inflamación bronquial. No obstante, son síntomas comunes a otras enfermedades respiratorias, por lo que a veces es difícil establecer el diagnóstico hasta que se han producido en varias ocasiones.

La mayoría de los niños tienen asma en forma de episodios, habitualmente coincidiendo con infecciones respiratorias, alternándose con periodos de normalidad. En otros casos, los síntomas son persistentes, aunque es menos frecuente.

El diagnóstico se sospecha en los niños que tienen síntomas compatibles con la enfermedad. Cuando son mayores de 5 años se puede confirmar mediante pruebas de función pulmonar que demuestran una obstrucción reversible de los bronquios. En menores de 5 años no se dispone de pruebas objetivas para medir la función pulmonar.

Determinar la gravedad y duración de los síntomas es importante para prescribir la intensidad del tratamiento.

Se repite con frecuencia que el asma es como el fuego, cuanto antes se apague mejor. El objetivo principal es frenar los episodios de bronquitis, apagando ese fuego y hacerlo con la medicación que tenga el menor riesgo de efectos secundarios. El tratamiento principal ha de ser la medicación que controla la inflamación bronquial.

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