Es fundamental que los niños y sus cuidadores aprendan a identificar claramente qué desencadenantes provocan sus crisis. Una vez reconocidos resultará más fácil actuar sobre ellos. Por tanto, son esenciales las medidas de control ambiental en relación con los desencadenantes. Los desencadenantes más habituales son:

  • Infecciones respiratorias. Las sibilancias en la primera infancia están relacionadas predominantemente con infecciones respiratorias virales, aunque puede ocurrirle a niños de cualquier edad.
  • Irritantes inhalatorios: la exposición al humo de tabaco, los contaminantes, el aire frío y el esfuerzo
  • Alérgenos respiratorios. La sensibilización a neumoalérgenos comunes es un factor de riesgo importante asociado con el asma. Algunos niños se hacen alérgicos a los productos con los que conviven, lo cual incrementa el riesgo de que desarrollen posteriormente asma a los que están expuestos.

Asma consejos: desalergenización

Con respecto a los neumoalérgenos más habituales:

  • Ácaros. Evitar la acumulación de polvo en objetos como alfombras, moquetas, muñecos de peluche, etc. Ventilar la casa, reducir la humedad y utilizar fundas antiácaros, son medidas que pueden resultar eficaces si se emplean de forma combinada.
  • Pólenes. Los alérgicos a pólenes deben conocer los meses de polinización de las plantas que les producen alergia. También han de tomar precauciones como mantener cerradas las ventanas de casa o del coche en estos periodos.
  • Animales domésticos. Sobre todo aquellos que tienen pelo, como gato, perro, caballo, hámster, etc. El pelo o la descamación del animal se encuentra repartido por toda la vivienda y puede tardar varios meses en desaparecer totalmente. Evitar la exposición a ellos suele producir mejoría en pocas semanas e incluso desaparición total de síntomas.
  • Hongos o mohos. Por su importancia en la infancia, destaca la Alternaria, ya que la sensibilización a ella es un factor de riesgo, no solo para el desarrollo del asma en los niños, sino también un marcador de gravedad. Limpiar y airear la casa reduce la humedad que facilita la proliferación de hongos domésticos. En el exterior, es necesario evitar zonas húmedas, acumulaciones de basura, etc.

Muchos de los desencadenantes no son evitables. En esos casos de asma consejos conviene estar preparados con antelación y saber cómo actuar cuando ocurra la exposición a ellos para poder prevenir las crisis.

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