Es de todos conocido que el asma es la enfermedad crónica más común en niños.

Afecta a 1 de cada 10, por lo que cada clase suele tener al menos un alumno con asma de mayor o menor gravedad.

Estos niños pierden una media de 10 días de escuela cada año, de manera es una de las principales causas de pérdida de días escolares.

La escuela, el profesor y la enfermera escolar desempeñan un papel vital en el apoyo al alumno con el asma, ayudando a que los niños permanezcan seguros durante su estancia en la escuela.

Al comienzo del curso, se observa un notable incremento en el número de crisis asmáticas en los niños, por diversas razones. De ahí la importancia de la información y colaboración del personal de la escuela para reducir las crisis y las pérdidas escolares.

Otros países, como Irlanda, han puesto en marcha campañas para reducir esta esta alarmante estadística. La Sociedad de Asma de Irlanda (Asthma Society of Ireland) ha desarrollado un programa de regreso a la escuela, que insta a los profesionales sanitarios, las escuelas y los padres a prevenir la epidemia asma al comienzo del curso escolar.

En esta campaña se instruye a padres y profesores a estar atentos a los desencadenantes del asma, en este peligroso momento del año y se propone a los tutores de los niños con asma, para que utilizen el Plan de Acción para el tratamiento del asma, en la escuela, como en casa.

Para está campaña, los irlandeses, han desarrollado una amplia gama de recursos para escuelas y para padres. Cuentan además con el apoyo una línea telefónica permanente atendida por enfermeras educadoras en asma, que  proporcionan información y resuelven dudas.

Se trata de un servicio que las escuelas y los maestros pueden utilizar libremente, así como los padres de niños con asma.

¿Qué ocurre cuando en la clase hay un niño con asma?

Existe una guía de asma para la escuela. Los profesores deben familiarizarse con ella y seguir los siguientes pasos:

  • Preguntar a los padres sobre el control del asma del niño y el tratamiento actual. Esta información puede se registra en una ficha de seguimiento en la escuela.
  • Permitir el libre acceso del niño a su medicación de rescate: los niños mayores se les debe permitir llevar a sus inhaladores en el bolsillo y en el caso de los niños más pequeños, el inhalador debe mantenerse en un lugar fácilmente accesible, en el aula o en la enfermería. Los inhaladores nunca están en lugares cerrados.
  • Antes del ejercicio, recordar al niño que lleve su medicación. Si el niño muestra reticencias, se fomentan actitudes positivas hacia los alumnos con asma u otras condiciones médicas.
  • En los viajes escolares, también se recuerda al niño que lleve sus medicamentos en todo momento. Esta información se incluye en las circulares de la escuela a los padres.
  • Informar a los padres del niño si el niño tiene una crisis del asma o si utiliza la medicación de rescate.
  • En los niños con “síntomas graves” por ejemplo, que falten a clase o lleguen cansados por haber descansado mal debido a la tos, se comunica a los padres para que consulten con el médico un cambio de medicación que permita controlar mejor al niño.

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