Ya se ha dicho que el asma puede ser intermitente o persistente. En cualquiera de los dos pueden darse las crisis de asma. Hay que intentar prevenirlas aunque no siempre se logra.

Cuando se produce la crisis hay que utilizar el tratamiento lo antes posible para acortarlas, disminuyendo la inflamación bronquial, asegurando una buena oxigenación de la sangre.

Las crisis, según su intensidad, se clasifican en leves, moderadas y graves

El tratamiento empezará lo antes posible, en el lugar en que se encuentre el niño, tomando la medicación de rescate (un broncodilatador de acción rápida). Esta se puede repetir varias veces, cada 20 minutos. Quienes no respondan al tratamiento inicial o no tengan un Plan de Acción, deberán acudir a un servicio de urgencias.

En el Plan de Acción, se indica además, el aumento de la dosis de medicación que actúa sobre la inflamación bronquial.

Si no responde al tratamiento inicial deberá acudir al servicio de urgencias hospitalario.

En el hospital, tras la valoración de los síntomas y exploración, se iniciará el tratamiento con oxígeno, broncodilatadores de alivio con cámara o en nebulización y corticoides sistémicos. Periódicamente se valora la evolución y la respuesta a los tratamientos. Los médicos decidirán si pueden darle de alta o necesita ingreso en el hospital.

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