Paciente con asma infantil, causas y diagnósticoEl asma infantil tiene unas características que lo diferencian del asma del adulto.

Estas diferencias son más claras en lactantes y preescolares, e influyen en el diagnóstico, evolución y tratamiento. No si sabéis que existe una predisposición genética hacia la aparición del asma infantil, pero no olvidéis que, en cualquier caso, hay que entrar en contacto con los desencadenantes de la inflamación bronquial. Por supuesto, estos desencadenantes son tan variados como las infecciones respiratorias, el humo, la contaminación atmosférica, el ejercicio, la hiperventilación, emociones como la risa y por supuesto, las partículas que producen alergia.

La alergia es una respuesta inmunológica exagerada del organismo ante una sustancia, llamada alérgeno, que para la mayoría de las personas es inofensiva. La reacción precisa que el organismo esté sensibilizado, es decir, que sea capaz de reaccionar frente al alérgeno porque tiene anticuerpos de tipo Inmunoglobulina E (IgE).

En el caso del asma infantil, los alérgenos que la desencadenan son varios. La mayoría de ellos son ambientales, inhalados o aeroalérgenos (entran por la nariz) como pólenes, ácaros del polvo, hongos del ambiente, epitelios de animales, etc.

Asma y alergia, conceptos diferentes

Por ello, no penséis que todas las personas con asma tienen alergia, ni que todas las personas con alergia tienen asma.Para un diagnóstico de alergia, es necesario realizar una historia clínica, que incluya cuestiones orientadas tanto a buscar la causa como a conocer la gravedad de los síntomas. Por supuesto, también es importante conocer los antecedentes de enfermedad alérgica en los familiares.

Seguramente sabréis que las pruebas diagnósticas más sencillas son las pruebas cutáneas de lectura inmediata, o Prick-test. Pero en ocasiones es necesario completar el estudio y medir los anticuerpos IgE en suero mediante un análisis de sangre. No siempre los resultados positivos en estas pruebas significan obligatoriamente que la persona sea alérgica, por lo que, en ocasiones, se hace necesario ampliar los estudios.

En niños mayores de cinco o seis años, se utiliza espirometría con prueba broncodilatadora. También se puede utilizar el autorregistro de función pulmonar realizado con el medidor de función pulmonar (peak flow meter). Si embargo en niños menores de cinco años no existen pruebas accesibles para medir la función pulmonar, lo único que se puede hacer es estimarla de forma aproximada mediante síntomas, signos y el resultado de la exploración física.

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