Profesionales del Hospital Infantil La Paz han escrito esta Guía de Información Pediátrica con el objetivo de satisfacer las necesidades básicas de información a los niños, a los adolescentes y a sus familias. Se trata de un manual que ofrece claves a los profesionales de la salud para utilizar adecuadamente y de forma individualizada la comunicación con estos pacientes, como herramienta terapéutica.

Todos los servicios y unidades médico-quirúrgicas del Hospital Infantil La Paz han aportado su experiencia en este aspecto. Los capítulos correspondientes a los temas de alergología pediátrica han sido elaborados por Carmen Gómez Traseira, Santiago Quirce y Javier Contreras.

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Información para niños con enfermedades alérgicas

Las enfermedades alérgicas más representativas en la infancia son anafilaxia, alergia alimentaria, alergia respiratoria (rinitis y asma) y alergia a medicamentos. La comunicación adecuada de los profesionales sanitarios con los pacientes en estas condiciones reduce la ansiedad, favorece el buen control y disminuye las limitaciones del niño en sus actividades habituales.

Es fundamental que las familias de los pacientes con mayor riesgo o afectación alérgica más grave reciban instrucción suficiente para prevenir las reacciones, aprendiendo a evitar los alérgenos en los diversos escenarios donde transcurre su vida: hogar, escuela, reuniones sociales, restaurantes, excursiones, etc.

1. Anafilaxia

Al ser la anafilaxia potencialmente peligrosa para la vida, hay que encontrar el equilibrio entre la información necesaria para que tomen conciencia del problema y la excesiva alarma. Tras ser diagnosticados, los pacientes deben saber identificar los desencadenantes de las reacciones, ya sean alimentos, insectos o medicamentos. Necesitan, además, aprender a actuar rápidamente en caso de anafilaxia y utilizar adrenalina intramuscular sin demora. Por esta razón, los autoinyectores de adrenalina están diseñados para ser usados por cualquier persona del entorno del niño, como los padres, el personal escolar o el propio niño, si tiene la edad suficiente.

2. Alergia Alimentaria.

Aunque la mayoría de los casos de alergia alimentaria infantil no suelen revestir gravedad, cada vez son más numerosos los niños con riesgo de reacciones alérgicas graves por alimentos. La información pormenorizada a los padres es imprescindible, ya que el tratamiento principal continúa siendo la prevención, mediante la estricta evitación de los alimentos implicados. No obstante, las reacciones accidentales son comunes y ocurren hasta en el 50% de los niños alérgicos a alimentos, a pesar de los esfuerzos para evitarlas.

Los niños con alergia a los alimentos pueden aprender a vivir bien con su condición, sin considerarse enfermos. Para ello, es importante que reciban información destinada a:

  • Identificar los signos y síntomas de las reacciones leves, moderadas y aquellas que pueden revestir gravedad.
  • Conocer y saber utilizar los tratamientos indicados en el informe médico o plan de tratamiento para cada tipo de reacción según su gravedad, incluyendo el autoinyector de adrenalina y los dispositivos de inhalación.
  • Leer y comprender la información contenida en las etiquetas de los alimentos, tarea no siempre fácil.
  • Conocer los alimentos y productos en los que puede haber alérgenos ocultos.
  • Solicitar información sobre ingredientes a fabricantes, restaurantes, empresas de restauración, etc.
  • Saber prevenir la contaminación cruzada de los alérgenos en la preparación de alimentos.

3. Alergia respiratoria. Rinitis y asma

Salvo un pequeño porcentaje de los casos, los niños con rinitis alérgica y/o asma no suelen padecer sintomatología grave o incapacitante. No obstante, conocer cuáles de los alérgenos del ambiente son los que le producen sus síntomas puede ayudar a evitar la exposición a los mismos y a mejorar el control. Informar sobre las medidas específicas de desalergenización para ácaros del polvo, polen, animales domésticos, hongos, así como sobre los tratamientos que le ha prescrito el médico, facilitará el buen manejo de estas patologías.

Los familiares de los niños con asma y los propios niños, según su edad, deberían ser formados en el reconocimiento de los síntomas iniciales de las crisis y aquellos que pueden indicar gravedad. También saber diferenciar de los inhaladores prescritos, cuales son los de alivio, y aquellos que controlan la inflamación bronquial, para no suspender estos últimos cuando se encuentre mejor. Es importante el entrenamiento en el correcto uso de los dispositivos de inhalación y en la prevención de las crisis mediante su detección precoz por los síntomas o el medidor de flujo espiratorio máximo.

4. Alergia a medicamentos

Menos del 10% de los casos de reacciones adversas a medicamentos (RAM) en la infancia tiene su origen en una verdadera hipersensibilidad. Son conocidos los exantemas maculopapulares que ocurren en el contexto de una infección activa en niño tratados con betalactámicos y más aún en los inducidos por virus de Epstein Barr, resultando mucho más frecuente en los menores de 5 años. En la mayoría de los casos, el fármaco es bien tolerado en una readministración posterior, una vez resuelto el cuadro vírico. El alergólogo valorará la idoneidad de realización de estudio alergológico en función del tipo de RAM, fármaco implicado y edad del niño. En general, en niños menores de 5 años que han presentado exantemas cutáneos coincidiendo con infecciones, parece innecesaria la realización de un estudio alergológico siendo además, a estas edades, difícil la realización e interpretación de pruebas cutáneas intradérmicas.

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